sábado, 31 de enero de 2015

Me canso de quererte




Me canso de quererte. Estoy exhausta, completamente agotada de mirar señales de tráfico y leer, por ejemplo, Viaducto de Fernando de Hué de la Barrera, y reconocer en esa tilde una de tus pecas.

viernes, 30 de enero de 2015

De la inutilidad del amor


Para qué escribir nada si ya todo lo escribieron  los poetas. Este fulgor y este ansia, estas ganas de besar y este tormento. Es mejor hacer listas, cuentas y cenas mientras la vida pasa y te olvida. ¿Acaso no lo ves? El amor, el desamor  y las lágrimas están dichas: son otros quienes pronunciaron esos nombres. Pero jamás el mío. Pero jamás el nuestro.

lunes, 26 de enero de 2015

Lunes que parecen sábados



Semana 17 de la VIII edición del concurso Relatos en cadena de @laventana y @deescritores. La frase de inicio era "No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde". Y en menos de cien palabras, ahí van mis cinco propuestas. (Espero que os gusten).

1-LUNES QUE SON SÁBADOS

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde, pensé mientras caminaba apresurada, con la cámara en la mano y sin volver la vista atrás. El corazón me latía como un caballo desbocado. Me salió una carcajada al recordar la cara de desconfianza de mi marido cuando me aficioné al deporte, y más tarde, a ese cóctel diario de noticias, entrevistas y debates. Después de once años por fin hoy me había atrevido a esperarle en la puerta del trabajo. Tímidamente pero con decisión le pedí una fotografía. Y en ese “encantado” estaban todos los matices de su cálida y turbadora voz.


2-RÉGIMEN

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde, me dije con una sonrisa de oreja a oreja. Había actuado sistemáticamente: primero, quemando las cartas de Julián y nuestras fotografías; después, borrando sus emails. Sólo con esos pequeños gestos ya me sentía más ligera. Mari, la peluquera, me había hecho un corte de pelo moderno y juvenil. Me había puesto mi vestido más sexy y ahora me iba a maquillar. Aún quedaban dos horas para encontrarnos pero estaba impaciente. Pronuncié su nombre en voz baja: Alberto. Sí, estaba enamorada de nuevo y muy contenta porque, por fin, ahora sí que iba a adelgazar.
 


3-DE PRÁCTICAS

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde, se dijo con miedo. Hizo recuento: doce canicas, un cinturón con hebilla dorada, un carrito de bebé y diez euros en monedas. Seguro que el maestro se queda con la calderilla y me da lo demás, intentó tranquilizarse.
El chico caminó, taciturno, empujando el carrito. Se detuvo en la última vivienda de la calle empinada, empujó la verja y entró en la casa, que estaba en penumbra. En lo alto de la escalera se vislumbraba una luz. Y con un hilo de voz y la cabeza gacha, dijo:
-Ya he vuelto, amo. Te prometo que mañana traeré más. 


4-UN CLÁSICO

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde: los griegos han dicho que no y tú, por fin, me has dicho que sí.
 
5-CUATRO MINUTOS
“No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde”, estoy segura de que diría mi amiga en el caso de que tuviera alguna. No nos conocíamos pero nos citamos en un pub céntrico. Nos saludamos y nos sentamos cada uno en un extremo del sofá. Charlamos un poco, nos miramos a los ojos durante cuatro minutos, nos besamos. Pero él se levantó, una puerta se cerró y afuera volvía a ser invierno.

 
 
 


lunes, 19 de enero de 2015

Grandes esperanzas



Semana 16 del concurso Relatos en Cadena de @laventana y @deescritores. La frase de inicio esta vez era "Usted es el primero que la abre". Y en menos de cien palabras... Ahí va mi propuesta.



-Usted es el primero que la abre hoy, le digo, coqueta.
Me mira y sus ojos parecen no reparar en mi ropa barata ni en mi pelo encrespado. Claro que me iría contigo al Sur y al calor del rumor de las olas. Ese pensamiento hace que por un instante me olvide del frío en las manos y de que son las siete de la mañana. Además, estoy sin depilar. El Sur...
-Entonces, ¿20 euros de diésel, verdad?
Él asiente, me guiña un ojo y sube al coche. Y yo la cierro una vez más.

lunes, 12 de enero de 2015

Como el humo se va


Semana 15 del concurso Relatos en Cadena de @laventana y @deescritores. La frase de inicio era "Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd". Estas son mis dos propuestas.

1-Amores tóxicos


Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd y que la clavetearan. En el puerto, un carguero esperaba el féretro con destino a Australia. Ahora ya tenía dinero y podía permitírmelo. Pensé en ti, en estos años de ausencia y en ese placer que habíamos dejado de compartir. Si ya nada tenía sentido ¿para qué seguir con esa rutina? Si no quedaba amor ¿para qué mantener los rituales? Contemplé con un poco de nostalgia cómo se alejaba el barco. Allí dentro iban mis malditas ganas de fumar.

2- Alicia


Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd. No quise contemplar ni un segundo más su rostro cerúleo por miedo a que esa imagen me acompañase toda la vida. Necesitaba correr, arrastrarme por un suelo pedregoso hasta que mis rodillas no fueran más que un amasijo de sangre y tendones como las suyas. Ojalá hubiera podido gritar pero sólo conseguí abrir la boca en un espasmo mudo. ¿Por qué la dejé sola? Sé que en su tumba siempre habrá flores pero jamás llegará la primavera.


lunes, 5 de enero de 2015

Golpes

Relatos enviados al concurso Relatos en Cadena de @laventana y @deescritores. En esta 14 semana la frase de inicio era "Sin saber por qué, le di un puñetazo". Os dejo mis tres relatos.



1-Qué nos ha pasado


Sin saber por qué, le di un puñetazo. Observé su rostro desdibujado y sus ojos, pequeños sin maquillar,  que me miraron con más asombro que dolor. Del golpe se le abrió la bata: desnuda tenía una figura emborronada y pálida.  Ella abrió la boca para protestar. Pero la cerró enseguida porque comprendió que ya no había remedio.



2-Los cuatro golpes


Sin saber por qué, le di un puñetazo. El primero, por todas las veces que me dijo que ese vestido me hacía gorda. El segundo, por aquel día que se entretuvo en el bar y se olvidó de recoger a los niños. El tercero, por no traer ni un euro a casa desde hacía tres años. El cuarto fue mortal de necesidad.



3-La paciencia tiene un límite


Sin saber por qué, le di un puñetazo, aunque creo que fue por esa manía suya de escribir porqué, junto y con tilde. Hasta el momento le había perdonado todos los deslices de los que alardeaba incluso ante mis amigos. Pero no pude soportar más tanta arrogancia.