lunes, 5 de octubre de 2015

Ella tenía ojos de Ana Torrent

                   Fotograma de la película "El espíritu de la colmena", de V. Erice.

Cuarta semana del concurso Relatos en cadena, que organiza @laventana y @deescritores. En esta ocasión, la frase de inicio era "El puñetero ojo de la cerradura". Y pensé en los ojos de Ana Torrent. En menos de cien palabras, esta es la historia que escribí: 

El puñetero ojo de la cerradura era demasiado pequeño para conseguir ver nada. O quizá el miedo de Vivian era mayor que la curiosidad por descubrir lo que pasaba en esa habitación donde su madre se encerraba, cada día, durante un par de horas. Cuando los ruidos cesaban y la puerta se abría, la niña sabía que ya era hora de comer.

martes, 22 de septiembre de 2015

El cobarde temerario


Tercera semana de la IX edición del concurso "Relatos en cadena" de la SER, organizado por @laventana y @deescritores. La frase de inicio era "¡Cuánta fuerza y qué poca puntería". Y en menos de cien palabras...

El cobarde temerario 

¡Cuánta fuerza y qué poca puntería! La frase le martilleaba una y otra vez en la cabeza. Aquella voz punzante le taladraba el cráneo con la precisión de un cirujano y se abría paso entre las diversas capas del cerebro hasta quedar incrustada en su lóbulo frontal. Ella era la culpable de haberle inoculado ese veneno, palabra tras palabra, día tras día. Por eso no tuvo más remedio que llevarse a la niña. Veremos qué se le ocurre decir ahora cuando se entere de lo que ha hecho y compruebe lo equivocada que estaba.

Quien ríe el último...

“¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!” es una de las típicas expresiones de mi mujer. Por la noche, en el sofá, exclama ¡quien mucho abarca, poco aprieta! y entonces sé que he cometido algún error y que hay que irse a dormir. Por la mañana no dice buenos días sino “más vale pájaro en mano que ciento volando” en un tono que me deja temblando toda la jornada. Créanme: hasta el hombre más bueno del mundo tiene un límite. Así que no quiero ni imaginar qué frases saldrán de su boca cuando sepa que me he largado y que además me he llevado a la niña. 

lunes, 15 de junio de 2015

El funcionario

                                               Fotograma de la película El francotirador

Semana 32 del concurso Relatos en cadena de @laventana y @deescritores. La frase de inicio era “Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle”. Y en menos de cien palabras...

El funcionario

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. Apreté el gatillo y el hombre cayó. Su mirada vacía se quedó flotando en el aire durante un buen rato. Pero yo ya no estaba allí.
Abrí la nevera. Solté una maldición. Algún cabrón se había bebido la última cerveza.
Regresé a la torreta. Esa sed no se me iba a pasar en todo el día.
 
El trofeo
Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. El corazón me latía desbocado y gotas de un sudor frío me resbalaban por la frente. Notaba la boca pastosa y un pitido en los oídos. Sólo me quedaba una oportunidad. Procuré calmar el temblor de las manos y disparé. El soldado cayó como un muñeco. Paula intentó cogerme  de la mano.
-Papá, ¿he ganado el peluche?
 
 

 

 

lunes, 8 de junio de 2015

Querer es querer querer


 Semana 31 de la VIII edición del concurso Relatos en cadena, organizado por @laventana y @deescritores. La a frase de inicio era  "Salió, sigilosa, a estirar las piernas". Y en menos de cien palabras...

Salió, sigilosa, a estirar las piernas. Las notaba entumecidas después de tanto rato en la cama fingiendo que dormía. Pensó que hicieron bien en comprar aquella casa en el campo porque ahora podía salir al exterior y, casi a oscuras, dar vueltas por el jardín. Sacó el paquete de tabaco de su escondrijo. Se repitió que tendría que dejarlo. Mientras se encendía el segundo, sopesó una posibilidad. Después, otra. Se imaginó dando un beso a sus hijos y dejando una nota. Casi al alba, decidió que era hora de volver a la cama. Quizá pusiera lentejas para comer.

lunes, 11 de mayo de 2015

Cherchez la femme



Semana 28 del concurso Relatos en cadena, organizado por @laventana y @deescritores. La frase de inicio era : “Ya no podíamos contar con él”. Y en menos de cien palabras...


1-Cherchez la femme
Ya no podíamos contar con él, me advertían los colegas en sus cartas. Que el Juanca está cambiado, me decían, que ya no es el que era. Se había  echado novia -cajera de un súper- y apestaba a colonia de marca. Y ya no iba a los billares. Hasta que salí, yo siempre lo defendía. Pero tuve que acabar dándoles la razón cuando lo vi bajando de un Mercedes blanco en vez de empotrarlo contra el escaparate de la joyería.
 
2-Los Ulises
Ya no podíamos contar con él, ni nunca tendríamos que haberlo hecho. Deberíamos habernos tapado los oídos para no escuchar sus suaves y acarameladas palabras y habernos atado a la pata de la cama para no acudir a sus llamadas. Pero es demasiado tarde. La policía amenaza con echar la puerta abajo si no abandonamos la vivienda inmediatamente.


 
 




 
 
 
 
 
 
 

 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Curso del 89





La intención de seguir siendo sólo amigos sucumbió aquella tarde de junio en la terraza del piso de estudiantes de Valencia. Dijiste que ya no te cabía ni un tema más de “Historia del pensamiento político y social”. Y cuando saliste del baño llevabas puesto un biquini de rayas azules y blancas que echó por tierra todos mis propósitos.

(Microrrelato extraviado de la semana 26 de Relatos en cadena. La frase de inicio era "La intención de seguir siendo sólo amigos").

lunes, 4 de mayo de 2015

Mejor el silencio


Semana 27 de la VIII edición del concurso Relatos en cadena, organizado por @laventana y @deescritores . La frase de inicio era: “El incómodo cadáver del mediador familiar”. Y en menos de cien palabras...


El incómodo cadáver del mediador familiar había acabado por convertirse en un elemento más de la decoración del salón. Lo habían arrumbado en un rincón junto a los otros y al horroroso cisne de porcelana que les regaló la tía Paquita para su boda. Por la noche, en silencio, arrastraban el sofá hasta el otro extremo de la habitación y se sentaban a ver la tele lejos de los muertos. El problema era que habían empezado a heder, pero si se dirigían la palabra de nuevo acabarían por volver a discutir. ¿Y a quién matarían esta vez?